La Otra Contaminación

Vivo en una ciudad con aires de pueblo por lo que contamos con las ventajas de uno y otra en cuanto a tranquilidad y a servicios pero, quizás eso haya ayudado a desdibujar el concepto de contaminación. Claro, que en este caso, tampoco ayudan las imágenes catastrofistas que se nos muestran para hablar de la misma como los grandes polos industriales expeliendo humo negro y vertiendo aguas de mil colores o que para tratar las consecuencias nos muestren imágenes del deshielo de los glaciares, de la sequía en África o de los tifones del Índico, hechos que no olvidemos afectar nos afectan pero quedan tan alejados que no nos cuesta mucho sentir que es totalmente ajeno y que por suerte vivimos en un lugar privilegiado libre de contaminación.

Sin embargo, la realidad del lugar en el que vivo es otra, no lo parece a primera vista, pero hay contaminación. Una contaminación silenciosa aunque dé para una conversación que se inicia con el típico “¡Ay que ver cómo está el pueblo!” que continua con el comentario “¡El Ayuntamiento ya podía hacer algo!”

Excreciones animales, botellas y restos de basura.

Fuente: ECOAmbientis. Excreciones animales, botellas y restos de basura.

No diré que el servicio de limpieza no pueda ser mejor, todo es mejorable en esta vida y esto seguro. Sin embargo, no podemos esperar que el técnico de limpieza entre sus múltiples capacidades haya desarrollado el don de la ubicuidad. Y hasta que Sillicon Valley diseñe un dispositivo con el que el folleto publicitario, la bolsa de aperitivo o la lata de refresco sea depositado por si solo en su correspondiente contenedor o tenemos un poco de civismo o allí se quedará, bueno, se acumulará porque ésta no es una cuestión anecdótica.

Fuente: ECOAmbientis.  Plásticos y colillas.

Fuente: ECOAmbientis. Plásticos y colillas.

También hemos de asumir que nuestra amada mascota aunque sepa dar la pata, traernos las zapatillas y animarnos cuando estamos tristes, no sabe ir al retrete, ni sabe recoger sus restos orgánicos, ni tampoco han diseñado una “app” para que lo haga por nosotros, así que debemos recurrir a la educación porque está claro que ni la amenaza de multa consigue eliminar dichos “regalitos”.

Fuente: ECOAmbientis. Excreción animal.

Fuente: ECOAmbientis. Excreción animal.

Alguien puede pensar que exagero pero la gran contaminación es también consecuencia de esta otra contaminación y tiene los mismos efectos:

  • Impacto visual: No es que mi pueblo sea una referencia turística pero por la base de su economía, tenemos una importante industria vitivinícola y se está tratando de incentivar el turismo enológico, además es referencia comercial al ser capital de comarca y aunque no fuera todo lo anterior, seamos sinceros, porque aunque nos cueste lo de “los papeles a la papelera”, se nos tuerce el gesto ante la suciedad decorativa y admiramos cuando visitamos un sitio libre de cualquier tipo de resto.
  • Riesgo sanitario: A parte de no ser agradable, sin pretender crear alarma, tanto la acumulación de basuras como las excreciones abandonadas son caldo de cultivo de patógenos y estos se encuentran tanto en las calles céntricas como periféricas, como en parques o alrededores de colegios.
  • Contaminación del agua: Además de que el aire arrastra estos restos a las fuentes dificultando su limpieza, se acumulan en sumideros y desagües pudiendo crear problemas de entrapes o dificultades en su depuración.
  • Contaminación del aire: Quizás si viviera en el norte se haría menos notable pero aquí en el sur, especialmente en verano, el olor al pasar por ciertas calles resulta realmente molesto. 

Todo esto podría evitarse con un simple gesto de civismo, para tener conciencia ambiental no es preciso ser activista de una ONG sino ser respetuoso con el de al lado y con nosotros mismos.

Con un simple gesto estamos ayudando a la economía local, a evitar que un niño coja lo que no debe o que se produzcan averías innecesarias. Con un gesto estamos ahorrando recursos, mejorando la imagen de nuestros pueblos y ciudades y asegurando nuestra calidad de vida.

Autora: María Piedad Moreno Sánchez

Anuncios

Una respuesta a “La Otra Contaminación

  1. Pingback: La Otra Contaminación

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s