¿Adorno o Herramienta?

Desde hace tiempo el envase de un producto o el logo de una empresa viene acompañado de un sello, una etiqueta o una imagen que habla de la calidad de su gestión, de su eficiencia energética y de su sostenibilidad, entre un amplio etcétera. Lo cual ayuda, ante dos productos o servicios inicialmente iguales, a decantarte por aquel que es ecológico, energéticamente eficiente o socialmente responsable.

Sin embargo, algunos ejemplos de malas prácticas ha llevado a cuestionar su utilidad, dando la impresión de que los sellos o etiquetas no son más que imagen.

Bien, no negaré que se da esa realidad. Esa en la que algunas empresas cuentan con un “adorno” que dice que sus productos o servicios son de calidad, que están concienciados con el medio ambiente o que la conciliación es lo primero en su organización pero que solo hace falta observar un poco para darse cuenta de que no hay hechos que lo avalen.

Y aunque entre el resto de empresas cuyo sello o etiqueta sí responde a su realidad, a su responsabilidad, a su eficiencia, a su sostenibilidad y a su saber-hacer pueda parecer que son lo mismo, nada más lejos porque las segundas no tienen un “adorno”, tienen una herramienta.

Ejemplo de Etiquetas y Sellos

Ejemplo de Etiquetas y Sellos

Es decir, en el primer caso les saldrá caro el “adorno” y su mantenimiento estresante. Será un caos cuando haya que aportar los datos que los días previos se hayan maquillado y disfrazado para mantener un periodo más la imagen de cara a la galería y como con todo, tristemente, a veces “cuela” (por suerte, no tantas como se pudiera creer). Sin embargo, a cada problema corriente que surge saltan las alarmas, el “adorno” pierde lustre y la empresa, credibilidad.

En el segundo caso, cuentan con evidencias, no hay excusas sino argumentos, los problemas son oportunidades para innovar y muestran la respuesta de una máquina bien engrasada en pro de la mejora continua. No todo es perfecto pero trabajan para garantizar la calidad y alcanzar la excelencia. No hay que mostrarlo, se ve.

Por otra parte, en una el boca a boca es su perdición y se contrarresta con luces, dinero y ruido, en la otra es su fuerza, cada trabajador, cada proveedor, cada cliente certifica que su sello o etiqueta son muestra de su valor y lo transmiten.

Esa es la diferencia entre el adorno y la herramienta, entre la compra y la inversión, entre el hacer y el saber-hacer.

 

Autor: María Piedad Moreno Sánchez

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